martes, 10 de enero de 2012

EL MIEDO

Todos me piden que dé saltos,
que tonifique y que futbole,
que corra, que nade y que vuele.
Muy bien.

Todos me aconsejan reposo,
todos me destinan doctores,
mirándome de cierta manera.
Qué pasa?

Todos me aconsejan que viaje,
que entre y que salga, que no viaje,
que me muera y que no me muera.
No importa.

Todos ven las dificultades
de mis vísceras sorprendidas
por radioterribles retratos.
No estoy de acuerdo.

Todos pican mi poesía
con invencibles tenedores
buscando, sin duda, una mosca,
Tengo miedo.

Tengo miedo de todo el mundo,
del agua fría, de la muerte.
Soy como todos los mortales,
inaplazable.

Por eso en estos cortos días
no voy a tomarlos en cuenta,
voy a abrirme y voy a encerrarme
con mi más pérfido enemigo,

Juntos nosotros

Qué pura eres de sol o de noche caída,
qué triunfal desmedida tu órbita de blanco,
y tu pecho de pan, alto de clima,
tu corona de árboles negros, bienamada,
y tu nariz de animal solitario, de oveja salvaje
que huele a sombra y a precipitada fuga titánica.
Ahora, qué armas espléndidas mis manos,
digna su pala de hueso y su lirio de uñas,
y el puesto de mi rostro, y el arriendo de mi alma
están situados en lo justo de la fuerza terrestre.

Qué pura mi mirada de nocturna influencia,
caída de ojos oscuros y feroz acicate,
mi simétrica estatua de piernas gemelas
sube hacia estrellas húmedas cada mañana,
y mi boca de exilio muerde la carne y la uva,
mis brazos de varón, mi pecho tatuado
en que penetra el vello como ala de estaño,
mi cara blanca hecha para la profundidad del sol,
mi pelo hecho de ritos, de minerales negros,
mi frente, penetrante como golpe o camino,
mi piel de hijo maduro, destinado al arado,
mis ojos de sal ávida, de matrimonio rápido,
mi lengua amiga blanda del dique y del buque,
mis dientes de horario blanco, de equidad sistemática,
la piel que hace a mi frente un vacío de hielos
y en mi espalda se torna, y vuela en mis párpados,
y se repliega sobre mi más profundo estimulo,
y crece hacia las rosas en mis dedos,
en mi mentón de hueso y en mis pies de riqueza.

Y tú como un mes de estrella, como un beso fijo,
como estructura de ala, o comienzos de otoño,
niña, mi partidaria, mi amorosa,
la luz hace su lecho bajo tus grandes párpados,
dorados como bueyes, y la paloma redonda
hace sus nidos blancos frecuentemente en ti.
Hecha de ola en lingotes y tenazas blancas,
tu salud de manzana furiosa se estira sin límite,
el tonel temblador en que escucha tu estómago,
tus manos hijas de la harina y del cielo.

Qué parecida eres al más largo beso,
su sacudida fija parece nutrirte,
y su empuje de brasa, de bandera revuelta,
va latiendo en tus dominios y subiendo temblando,
y entonces tu cabeza se adelgaza en cabellos,
y su forma guerrera, su círculo seco,
se desploma de súbito en hilos lineales
como filos de espadas o herencias de humo.

Agua sexual

Rodando a goterones solos,
a gotas como dientes,
a espesos goterones de mermelada y sangre,
rodando a goterones,
cae el agua,
como una espada en gotas,
como un desgarrador río de vidrio,
cae mordiendo,
golpeando el eje de la simetría, pegando en las costuras del
alma,
rompiendo cosas abandonadas, empapando lo oscuro.

Solamente es un soplo, más húmedo que el llanto,
un líquido, un sudor, un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar, hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.

Veo el verano extenso, y un estertor saliendo de un granero,
bodegas, cigarras,
poblaciones, estímulos,
habitaciones, niñas
durmiendo con las manos en el corazón,
soñando con bandidos, con incendios,
veo barcos,
veo árboles de médula
erizados como gatos rabiosos,
veo sangre, puñales y medias de mujer,
y pelos de hombre,
veo camas, veo corredores donde grita una virgen,
veo frazadas y órganos y hoteles.

Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.

Y entonces hay este sonido:
un ruido rojo de huesos,
un pegarse de carne,
y piernas amarillas como espigas juntándose.
Yo escucho entre el disparo de los besos,
escucho, sacudido entre respiraciones y sollozos.

Estoy mirando, oyendo,
con la mitad del alma en el mar y la mitad del alma
en la tierra,
y con las dos mitades del alma miro al mundo.

y aunque cierre los ojos y me cubra el corazón enteramente,
veo caer un agua sorda,
a goterones sordos.
Es como un huracán de gelatina,
como una catarata de espermas y medusas.
Veo correr un arco iris turbio.
Veo pasar sus aguas a través de los huesos.

PARA ESTAR JUNTO A TI

Para estar junto a ti
me he convertido en aire,
paso, te envuelvo;
tú eres también de aire.
Para llegarme a ti me he dejado crecer
la barba, el cabello,
y me he internado en la selva.
Ahora soy un león y te devoro;
huyes, te devuelves,
sobrevives en el bosque,
ilesa.
¡Te amo!
Contamíname ahora.

Yo voy contigo en la turbia espuma,
me dejo ser amapola para que me fumes.
Ven,
ahora soy tu lecho de vértigo,
¡ámame!
Por estar en tu pecho
me he convertido en una gota de sangre,
fuego;
tú eres también una gota de sangre humana,
fogonazo de mi deseo.

Yo soy tu ángel
y voy creando el universo
-nuestro universo-,
lo pueblo de errantes alas,
creo tu cuerpo y mi amor sobre el mundo;
me convierto en aire,
fuego,
león,
todo, nada,
y te amo.

ÁMAME COMO ERES

o soy tu Dios, tu Señor, tu Salvador, tu Maestro, tu Hermano, tu Amigo, si crees en Mí, vivo siempre contigo y te amo ámame como tú eres, lo demás déjamelo a Mí. 

Conozco tu miseria, la aflicción y la tribulación de tu alma, la debilidad y la enfermedad de tu cuerpo, lo mismo tu vileza y tus pecados, a pesar de todo Yo te digo: "Dame tu corazón, ámame como eres". Si esperas a ser ángel para abandonarte al amor no amarás jamás. Aunque seas débil en la práctica del deber y de la virtud y caigas nuevamente en aquellos pecados que no quisieras volver a cometer, no te permito que no Me ames. 

Ámame como eres 

En todo instante, en cualquier situación en que te encuentres, en el fervor o en la tibieza, en la fidelidad o en la infidelidad, ámame como tú eres. Quiero el amor de tu pobre corazón, si esperas a ser perfecto no me amarás jamás. 

¡Qué!, ¿no podría Yo, acaso, hacer de cada grano de arena un serafín radiante de pureza, de nobleza y de amor?. ¿No soy Yo el Omnipotente y si me place dejar en posibles aquellos seres maravillosos y preferir el pobre amor de tu corazón, al de ellos?, ¿no soy dueño de mi amor?. 

Hijo mío, deja que te ame, quiero tu corazón. Ciertamente quiero con el tiempo transformarte pero por ahora te quiero como eres y deseo que tú hagas lo mismo. 

Quiero ver surgir del fondo de tu miseria, el amor. 

Amo en ti hasta tu debilidad, amo tu amor pobre y miserable, quiero que salga de lo más profundo de tu ser un grito continuo: "Jesús, te amo". 

Quiero únicamente el canto de amor de tu corazón, no necesito tu ciencia o tu talento. Una sola cosa importa, el verte vivir amando. 

No son tus virtudes las que quiero, si te las dieses eres tan débil, que alimentarías tu amor propio, no te preocupes por esto. Te podría haber destinado a grandes cosas pero no serías siervo inútil, te amo aunque seas tan poca cosa, porque te he hecho para el amor. 

Hoy estoy a la puerta de tu corazón, como un mendigo suplicante. ¡Yo, Rey de Reyes!. Busco y espero, apúrate y ábreme. No alargues tu miseria, si tu conocieses perfectamente tu indigencia, morirías de dolor. Lo que me heriría el corazón, sería verte dudar de Mí y fallar la fe. 

Quiero que pienses en Mí cada hora del día y de la noche, quiero que tú hagas aún la acción más insignificante, sólo por amor. Cuento contigo para que me ames y me des gloria. 

No te preocupes de no tener virtudes, te daré las Mías. Cuando tengas que sufrir, te daré fortaleza. Dame tu amor y te enseñaré a amar más allá de lo que nunca has soñado, pero recuerda ámame como eres. 

Te he dado a Mi Madre, deja todo en Su Corazón Purísimo, pase lo que pase No esperes a ser santo para abandonarte al amor, no me amarías jamás anda ámame como eres. 

SOY TU ANGEL

Yo soy tu angel. Tu amigo que guarda y protege tus secretos. El que conoce tus tristezas y se alegra con tus dias de buen humor.

Soy el angel que siempre ha estado aqui, aun cuando no me hayas podido ver, el que te ama tanto y busca siempre el camino mas recto y limpio hacia Dios, soy tu amigo, tu compañero, tu paño de lágrimas y tu fiel guardián.

Nunca te he pedido nada, nunca me he impuesto a tus deseos, y sin embargo, hoy vengo a solicitarte algo... es algo pequeño, que seguramente puedes hacer... ¿lo harías?
Seguramente que si, ¿verdad?

Quisiera que hoy le des un abrazo a alguien, o una dádiva a un niño, o tal vez... le lleves alegría a alguien que esté pasando un mal momento. O si prefieres, sonreir todo el día y hablar de las cosas buenas y bellas que vendrán en los próximos días o que hables bien de tu gente, de tu país, de Dios, de las esperanzas y di que pronto se cumplirán... pero mucho me gustaría que hoy hagas una demostración de amor.
¿Es mucho pedir?

Es solo eso. Una pequeña demostración del amor que Dios te ha dado y puedes compartir.
Porque sabes una cosa... si lo haces, ese afecto llegará al lado invisible, a través de finísimos hilos dorados de tu alma, al lugar donde estoy. Un abrazo de tu parte me llegará. ¡Y con eso haremos maravillas!

A veces los ángeles también necesitamos que alguien nos diga que nos quiere mucho, aunque podríamos pasar siglos enteros sin que eso sucediese, si lo haces a través de tus semejantes pasarán miles de años más y no te pediré nada, sabría ciertamente que el amor florece en ti, que eres tierra fértil para sembrar las mas hermosas obras que Dios quiere enviar. Necesitamos esa porción de afecto hoy.

LA RUTINA

Hubo una vez en la historia del mundo un día terrible en el que ODIO, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes, convocó a todos sus súbditos a una reunión urgente.
Vinieron de todas partes del mundo y los deseos más perversos del corazón humano llegaron a esta reunión, con curiosidad por saber cuál era el propósito.

Cuando estuvieron todos reunidos, ODIO se puso de pie y dijo: Los he reunido a todos porque deseo con todo mi corazón matar alguien. Los asistentes no se extrañaron mucho pues era ODIO quien les estaba hablando y él siempre quería matar a alguien, sin embargo todos se preguntaban entre sí quien era tan difícil de matar para que ODIO, los necesitara a todos. Quiero voluntarios que maten al odioso AMOR, dijo. Muchos sonrieron, ya que casi todos querían hacerlo de una u otra forma.

El primer voluntario fue “Mal Carácter”. Yo iré y les aseguro que en un mes, AMOR habrá muerto. Provocaré tal discordia e ira que no lo soportará, les dijo a todos.

Al cabo de un mes se reunieron otra vez para escuchar lo sucedido, pero “Mal Carácter” tenía malas noticias. Lo siento, lo intenté todo pero cada vez que yo sembraba una discordia, AMOR la superaba y salía adelante, les dijo.

Fue entonces cuando, se ofreció “Ambición” que haciendo alarde de su poder dijo: En vista de que “Mal Carácter” fracasó, iré yo. Desviaré la atención de AMOR hacia el deseo por la riqueza y el poder, y no podrá vencer la tentación. No fallaré. 
“Ambición” inició el ataque hacia su víctima, quien efectivamente cayó herida, pero después de luchar ferozmente, renunció a todo deseo de poder y triunfó.

ODIO se enfureció por el fracaso de “Mal Carácter” y “Ambición” y decidió enviar a “Celos”, quien burlón y perverso inventaba toda clase de artimañas y situaciones para despistar y llenar de dudas y sospechas infundadas a su adversario AMOR. Pero este no tenía ninguna intención de morir, y con valentía y fortaleza lo venció.

Año tras año, ODIO siguió en su lucha y envió a sus más hirientes compañeros: “Frialdad”, “Egoísmo”, “Indiferencia”, “Pobreza” y a muchos otros, pero todos fracasaron, porque cuando AMOR se sentía desfallecer, tomaba de nuevo fuerzas y todo lo superaba. 
ODIO, convencido de que AMOR era invencible les dijo a los demás: Nada se puede hacer, hemos perdido la batalla. AMOR lo ha soportado todo, llevamos muchos años insistiendo y no lo hemos logrado.

De pronto, de un rincón del salón se levantó un sentimiento poco conocido, su rostro era poco visible, por lo que nadie lo reconoció. Con voz muy firme y con mucha autoridad, dijo: “Yo me encargaré de AMOR”

Confundido, pero con mucha alegría, ODIO dijo: Ve y hazlo.

Tan sólo habían pasado unos días cuando ODIO volvió a llamar a todos los malos sentimientos para comunicarles que después de mucho esperar por fin: AMOR había muerto.

El sentimiento poco conocido se puso de pie, se dirigió a los presentes y les dijo:
Ahí les entrego el cuerpo sin vida de AMOR. Está muerto como deseaban todos ustedes, y sin decir nada más se marchó.

Espera dijo ODIO: ¿Cómo has podido vencerle en tan poco tiempo? ¿Acaso no hizo el menor esfuerzo para sobrevivir? ¿Quién eres tú?

El sentimiento mostró por primera vez su horrible rostro y dijo: “Soy LA RUTINA”.

"La rutina es el peor enemigo del amor humano, pero déjame decirte que hay un AMOR, que ni el tiempo, ni la distancia, ni siquiera un sentimiento de maldad puede matar, porque ese amor es incondicional y eterno, no tiene principio ni fin, ese amor es el AMOR DE DIOS